Tragos de historia ‘made in’ Canarias junio 26, 2018 – Publicado en: noticias

laprovincia.es

El mercado internacional se ha rendido desde el siglo XV a los caldos canarios, además de a sus rones y, actualmente, también a sus vodkas y ginebras

Históricamente, rones y vinos canarios, y en la actualidad también el vodka o la ginebra elaboradas en las Islas, cuentan con destacados admiradores por todo el mundo, una pasión que se remonta cinco siglos atrás.

Desde Cristóbal Colón a Carlos III pasando por Casanova, Voltaire, Melville, Barack Obama, Oprah Winfrey o Robert Parker se han rendido a las producciones etílicas de las islas.

La exportación de vinos canarios alcanzó el año pasado los 520.543 litros, con una facturación de 4,5 millones. No obstante, desde el siglo XV hay referencias sobre la presencia de uvas y brotes de caña de azúcar canaria en expediciones internacionales.

Siglo XV

Todos los historiadores coinciden en que fue Colón en su segundo viaje en 1493 al Nuevo Mundo quien llevó, desde Canarias, los primeros tallos de Caña de Azúcar para la elaboración de ron a las islas del Caribe, particularmente a La Española, de donde se exportó a Cuba, Puerto Rico, México, Colombia y Perú.

S. XVII

Los vinos malvasía, de origen canario, eran los más exportados a Inglaterra desde España. En concreto, los ‘wine port books’, o libros de vinos que se conservan aún en Reino Unido, indican que en 1670 el 65,62% de los vinos que llegaban al puerto de Londres provenían de Tenerife y La Palma.

S. XVIII y XIX

Muchos son los escritores y personajes que, a partir del siglo XVIII, mencionan a los caldos canarios en sus textos, a través de sus propias reflexiones, como es el caso de Voltaire, que le en una carta escribe al marqués de d’Ossun, embajador de Francia en Madrid, «Tengo la manufactura de vuestros vinos por la primera de Europa. No sabemos a cuál dar la preferencia, al Canarias o al garnacha, al malvasía o al moscatel de Málaga. Si este vino es de vuestras tierras, deben de caer muy cerca de la tierra prometida», añade el escritor, historiador, filósofo y abogado.

 

Por su parte, Herman Melville, autor en 1851 de ‘Moby Dick’ (cuya adaptación cinematográfica se rodaría décadas después en Gran Canaria), cita en su obra ‘Benito Cereno’ la calidad del vino de las islas Canarias. Esta novela es un relato ficticio sobre un revuelta en un barco español de esclavos capitaneado por Benito Cereno, publicado por primera vez en 1855. Trata cuestiones como la esclavitud en los Estados Unidos. En el apartado de las leyenda del hermano de Eduardo IV, ahogado en vino de Canarias, es también de esa época. Se decía que el monarca inglés comprobó que su hermano estaba conspirando en su contra y le condenó a muerte. Al enterarse, Jorge de Plantagenet habría pedido morir ahogado en vino de las islas canarias.

Y una de las novelas de Robert Louis Stevenson, ‘La flecha negra’, se refiere a la elegancia en el paladar del vino de las islas. La novela está ambientada en el reinado del rey Enrique VI y durante la Guerra de las Rosas (1455-1487). El protagonista es un chico que se encuentra en un bosque con una fugitiva, Joanna Sedley, disfrazada de niño con el alias de John Matcham. La chica es una rica heredera que escapa de un rico terrateniente que quiere forzarla para un matrimonio de conveniencia. El vino de Canarias le aportará suavidad a su corazón.

No sabía nada el diplomático, espía y escritor italiano Jacques Casanova, quien dejó escrito en sus memorias: «Comencé por hacerle comer un par de galletas embebidas en un poco de Canary [wine] y luego la llevé a la parte principal del palacio». Hay pasajes sobre el vino de las islas en las cerca de 3.500 páginas que cubren la vida de Casanova desde su nacimiento en 1725 hasta 1774.

S. XX

Durante buena parte del siglo XX, sobre todo en los años 70 y 80, la producción de los vinos canarios no sólo descendió sino que la categoría de los caldos, salvo excepciones, descendieron, frenando una historia internacional de éxitos que, sin embargo, sirvió para reconvertir el sector de las bebidas alcohólicas, surgiendo nuevos productores, más jóvenes y con nuevas ideas y motivaciones, además de permitir que surgieran nuevos productos, como el vodka o la ginebra, entre otros.

En la actualidad, los vinos y alcoholes canarios se venden sobre todo en Estados Unidos y Alemania, pero también en China. Entre otros logros, la recuperación y puesta en valor de la uva forastera, una reliquia natural que desapareció a consecuencia de la enfermedad de la filoxera que en el siglo XIX arrasó Europa. El aislamiento de La Gomera, sin embargo, propició su supervivencia y hoy es una preciada joya vitivinícola mundial.

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